Jueves, 19 de octubre de 2006
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EJEMPLAR DE CABEZA DE LEON

Estamos en el siglo XV. Kia-Tsing, emperador de China, se encuentra embelesado observando las evoluciones de sus hermosos peces imperiales. Son su orgullo privado. Ha dispuesto en una suntuosa habitación del palacio cientos de tinajas de porcelana para albergar estas joyas vivas. Y está seguro de que nadie más puede conocer el secreto de su cría, solo al alcance de los criadores de la corte.

Tres siglos después, y a miles de kilómetros de distancia, un barco llega a Marsella con un cargamento preciado para la mujer más fascinante de Francia. Estos asustados peces rojos, llenos del encanto de lo exótico, son un regalo para Madame Pompadour. Pronto se extenderán por la corte, y su cría casi será obligada para estar a la última moda.

Así nos han llegado estos simpáticos peces, desde la carpa china que se empezó a seleccionar por el siglo VI, hasta las fantásticas variaciones de colores y formas que podemos mantener en la actualidad.


Clasificación:


Orden: Cipriniformes


Familia: Ciprínidos


Género:Carassius


Especie:Carassius auratus (L.)

La forma original parece ser una mutación más coloreada del Carassius auratus salvaje o de la subespecie Carassius auratus gibelio.




Disposición del acuario general:

Es aconsejable un acuario grande de más de 100 litros, decorado con arena gruesa y pequeñas piedras. Los peces dorados son nadadores lentos e indolentes y suelen dañarse con las piedras si éstas presentan alguna zona cortante. El agua debe estar muy aireada por un difusor de burbujas y bien filtrada, a los peces les encanta hurgar en el fondo y remover todo el sedimento que allí se deposita. A pesar de esto, si queremos tener éxito en su reproducción es una buena medida cambiar parte del agua del acuario semanalmente.

La plantación del acuario no debe impedir que los peces naden con soltura, y debe estar formada por especies resistentes de hojas duras.

La temperatura ideal oscila entre 15 y 22 ºC. Si se rebasan estos límites los peces sufren estados totalmente opuestos. En agua demasiado fría el pez permanece casi todo el tiempo en el fondo del acuario debido al enfriamiento de su vejiga natatoria y la disminución de su metabolismo le hace caer en un estado de letargo. Si por el contrario, soportan temperaturas muy elevadas padecen una cierta anoxia (falta de oxígeno), y su metabolismo se acelera demasiado.


Reproducción en su medio natural:

Los peces rojos son habitantes de las aguas de curso lento y frías del continente asiático y se han extendido por todo el mundo, siendo una de las especies animales más cosmopolita en la actualidad.

Su reproducción en el medio natural comienza sobre el mes de mayo y junio cuando el agua supera la temperatura de 20 ºC. Los lagos comienzan a caldearse después de los rigores de la estación fría y entre los peces se manifiesta una nueva excitación que desencadena el ritual reproductivo.

El agua de su medio original es blanda y con total ausencia de cualquier sustancia química (cloro, por ejemplo). Estos peces toleran muy mal las aguas con este producto desinfectante, y las que son excesivamente duras.


Superproducción en piscifactorías:

Los Carassius son los peces con más distribución entre los acuarios de los aficionados. Se trata de un gran negocio a escala mundial que ha dado lugar a grandes centros de reproducción masiva de estos peces. Algunos de los mayores criaderos o piscifactorías los podemos encontrar en Estados Unidos, en Singapur o en Japón. Son instalaciones inmensas que producen miles de peces al día.

Como ejemplo, en Martinsville, se encuentra una de las mayores piscifactorías que producen peces rojos con el destino de estanques y lagos. Son distribuidores de peces para eliminar plagas de mosquitos. La instalación tienen un volumen de agua similar a un mar artificial. Diariamente emplean 15 Kg. de harina de trigo para alimentarlos. Anualmente importan de China 20 toneladas de yema de huevo. La piscifactoría cuenta con 350 depósitos de cemento de 20 X 6 m. El transporte de los peces se hace en unos camiones-cisterna especiales, que contienen 5.000 litros de agua con una cantidad de 200.000 peces.


Mantenimiento en estanques:

Los peces dorados se mantienen de forma correcta en un estanque. Son los habitantes más populares de estanques y jardines públicos, y además, muchos aficionados se deciden por criarlos en su estanque particular.

En un estanque los peces rojos se desarrollan bien y se reproducen con facilidad. Lo único que hay que tener en cuenta es que están sometidos al cambio de las estaciones y a la fluctuación de la temperatura. Cuando llegan los meses más fríos los peces se van al fondo del estanque y permanecen en un estado de letargo al enfriarse su vejiga natatoria y disminuir su metabolismo. Con la llegada de la estación cálida los peces recobraran su actividad, que incluso se vera acentuada por el afán reproductivo que les estimula el incremento de temperatura.


El estanque:

Si no disponemos de un estanque en el jardín y deseamos tener uno o acondicionar alguna fuente podemos realizarlo de forma fácil y sencilla. Un estanque se puede fabricar con una lona impermeable y fuerte (se comercializan lonas de este tipo en un material plástico de color negro), que se coloca en una depresión del terreno flanqueada por piedras o bien se puede adaptar una fuente del jardín para contener a estos precioso peces.

Para acondicionar la fuente para que sea adecuada como estanque hay que tener en cuenta su tamaño y el volumen de agua que puede contener.

En primer lugar, hay que procurar que el agua permanezca limpia y oxigenada para que los peces puedan desarrollarse bien. Si el estanque es pequeño, puede bastar con el movimiento normal del surtidor del agua. Si el estanque es más grande y profundo, es necesario instalar un filtro sumergible para estanques (como los que comercializa la marca Eheim). Si las paredes del interior de la fuente presentan descamaciones, o el cemento o piedra está deteriorado, es conveniente darle una mano de pintura (es recomendable la pintura para piscinas atóxica). Si la fuente es suficientemente grande para poder llevar sustrato en el fondo, entonces se deben echar algunos centímetros de arena (una buena mezcla es arena de río y cuarcita de la que se vende para acuarios). Si tenemos arena podemos plantar en los bordes de la fuente alguna planta de agua fría (la más recomendable es la "elodea", que se vende en tiendas de acuarios y podemos encontrar también en casi todos los estanques públicos). Se debe plantar formando macizos frondosos y dejar el centro del estanque despejado para que naden los peces.

Si el clima no es muy riguroso en invierno, también se puede plantar algo de "musgo de Java". Es una planta que tiene forma de musgo y no se entierra en la arena sino que se sujeta en alguna piedra. Además, si el agua rebosa por algún sitio se puede hacer que el musgo de Java crezca resbalando por la pequeña cascada dando un efecto muy natural.


Las tristemente famosas peceras de bola:

Muchos peces rojos agonizan y mueren a diario en el mundo dentro de estos contenedores de tortura que son las peceras de vidrio en forma de bola, aunque últimamente comienzan a proliferar en el mercado artilugios igualmente inadecuados como pequeños acuarios y otros recipientes con las formas más pintorescas. En estos recipientes el pobre pez acabará muriendo sin remisión. Los peces nadan de forma circular en una estado de estrés persistente que les hace disminuir su sistema inmunitario y ser de esta forma más propensos a contraer cualquier enfermedad. Boquean en la superficie para lograr capturar las tenues trazas de oxígeno que todavía queden en el agua. El oxígeno en una pecera de este tipo pronto comienza a faltar debido a la respiración del pez y sólo queda en las zonas más superficiales del agua, que es donde, debido a la fricción con el aire, todavía disuelve algo de oxígeno. Los peces comienzan a sufrir estrabismo en sus ojos debido a la distorsión óptica que produce la curvatura del cristal. Además, nunca se acaban de adaptar al agua, que siempre está siendo cambiada con el fatídico cloro, que resulta mortal para estos peces.

Sin hablar de la alimentación que se les suele dar, y otros malos tratos y continuas molestias. Es muy raro que algún ejemplar consiga sobrevivir durante largo tiempo. Y esto es debido, de forma inexcusable, a la ignorancia de las personas que pretenden cuidarlos en sus hogares.


Cuidados especiales:

Los Carassius siguen siendo considerados como peces resistentes y "duros" para su mantenimiento en cautividad. Esto es del todo falso y tiene su origen en que se trata de peces que viven en un medio más frío y por lo tanto, a priori, más agresivo con los peces. Y por otro lado, que son peces que se mantienen, en muchos casos, en pequeños recipientes, pareciendo, y solo pareciendo, que viven felices por algún tiempo.

En realidad, los peces rojos son animales muy delicados, mucho más frágiles que sus parientes de agua templada, de un medio ambiente tropical. La mayoría de los peces tropicales tienen unos requerimientos mucho más austeros que los que necesitan los peces rojos. Pueden vivir con poco oxígeno en el agua, la alimentación escasa y recipientes más pequeños. Los peces dorados, por el contrario, necesitan de niveles altos de oxígeno en el agua. Como son habitantes de las aguas más frescas su metabolismo está adaptado a un consumo de oxígeno mayor. Cuando se les mantiene en agua más cálida, el consumo de oxígeno se duplica cada cinco grados de aumento de la temperatura. De esta forma, los Carassius de nuestro acuario consumen un volumen mucho mayor de oxígeno que sus compañeros tropicales del acuario.


Condiciones para la cría:

Lo mejor para inducir la cría de este pez es haberles mantenido a una temperatura de unos 20 ºC durante el invierno y al llegar la primavera ir incrementando la temperatura hasta los 24 ºC, que será un desencadenante suficiente del cortejo reproductivo.

El acuario debe ser mayor de 80 litros de capacidad, con algunas plantas del tipo elodea. El agua bien filtrada y oxigenada. Y el fondo del acuario con un substrato de grano grueso.


Alimentación:

Los peces han tenido que alimentarse durante los meses más fríos con una dieta lo más variada posible. Alimento en escamas o copos, con alimento fresco o vivo y sobre todo aporte vegetal. Una mezcla de corazón, mejillón y espinaca cocida, todo troceado y congelado puede ser muy adecuada para estos peces. Sobre todo el aporte vegetal. Esto es muy importante porque son peces que suelen adolecer en la dieta de complementos de origen vegetal lo que les suele conducir a que sufran todo tipo de enfermedades.


Diferencia sexual:

La diferenciación sexual entre machos y hembras no está patente en esta especie de peces de una forma clara. Sólo es posible durante la época de celo.

Machos:
Muestra el orifico genital evaginado, es decir, hacia dentro. Si el diseño cromático lo permite suelen tener unas protuberancias de un color blanco en la zona opercular o de las branquias.

Hembras:
El vientre se encuentra abultado por la acumulación de los huevos, y el orificio genital se aprecia claramente hacia afuera.


Cortejo reproductivo y desove:

Cuando comienza el cortejo la hembra se suele situar en la zona más profunda del acuario. El macho presa de gran excitación empuja a la hembra hacia la superficie del agua donde la hembra comienza a soltar los huevos en pequeños grupos que son rápidamente fertilizados por el macho. Este proceso puede durar de 7 a 9 horas.

Una vez que termine el cortejo reproductivo y el desove de los huevos, es conveniente retirar a los padres del acuario de cría para evitar que devoren los huevos que habrán quedado prendidos entre las hojas de las plantas.


Eclosión:

Sobre el tercer o cuarto día después de la puesta, y dependiendo de la temperatura del agua, suelen eclosionar los huevos y nacer los alevines.

Permanecen adheridos a las paredes del acuario y a las hojas de las plantas, y durante el período que se alimentan exclusivamente del saco vitelino no se desplazan de estas zonas del acuario.


Alimentación de los alevines:

Recién nacidos los pequeños alevines se alimentan de forma endógena exclusivamente de las sustancias nutritivas del saco vitelino. Después de absorberlo comienzan a alimentarse con alimento externo. En este momento se les debe proporcionar infusorios y si es posible algas microscópicas.

Después de dos semanas pueden aceptar presas mayores y se les debe dar nauplios de Artemia salina y yema de huevo finamente rayada.

Un mes después, los jóvenes peces pueden comer alimento troceado y comida desmenuzada en escamas.
Publicado por blur0078 @ 19:07
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