Mi?rcoles, 15 de noviembre de 2006
Publicado por blur0078 @ 17:07
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Un gigante peligroso y delicado:

Peligroso:

Originario de Vietnam, lugar donde recibe el nombre de "Trey Po Pruy", este reci?n llegado a nuestros acuarios al que se le conoce vulgarmente como "Tibur?n Tailand?s" y "Pangasius Gigante" en el mundo latino (aunque nunca debe confundirse con su hermano mayor, el "Pangasionodon Gigas", tambi?n llamado "Pangasius Gigante") y "Paroon Shark" o "Chao Phraya Giant Catfish" en el anglosaj?n, llega a medir normalmente dos metros y medio de longitud y a pesar unos doscientos cincuenta kilogramos. No obstante, algunos pescadores han capturado ejemplares de tres metros y trescientos kilos, medida y peso m?s habituales para el pariente antes mencionado.

Pero la peligrosidad de este siluriforme de tendencias migratorias no s?lo radica en su tama?o, peso y legendaria voracidad, de la cual dan fe los restos ?seos de perros y otros mam?feros que pueden verse flotando habitualmente sobre las aguas del r?o Mae Kong (aunque algunos de ellos hayan podido ser masticados por los propios seres humanos seg?n la tradici?n), sino que se concentra, sobre todo, en sus largas y aceradas p?as situadas en los extremos de las aletas dorsal y pectorales. Estos afilad?simos "cuchillos" lacerantes son capaces de seccionar un ser humano por la mitad, tal y como le sucedi? a aquel pescador de Raheng (Tailandia) que en 1925 captur? un ejemplar de m?s de dos metros y medio de longitud. Cuando trat? de remorcarlo con la barcaza hasta la orilla, "Pla Thepa" (as? se le conoce en la regi?n) se revolvi? en un intento desesperado por regresar a la libertad del agua. La mala suerte hizo que una de sus aletas pectorales contactase con la cintura del pescador al que dividi? en dos partes como si de mantequilla se tratase. Ni que decir tiene que la muerte acogi? de forma instant?nea al pobre desdichado el cual se convirti?, sin quererlo, en el honor?fico actor secundario del primer caso documentado de agresi?n al ser humano. Se sabe que antes y despu?s hubo otros sucesos similares aunque no se tiene una constancia escrita de los mismos.

Adem?s, parece ser que estos Pangasius deambulan por los arrozales durante su etapa juvenil llegando a convertirse en el terror de unos agricultores que tarde o temprano acaban con los tendones desgarrados ?o envenenados por las cobras, las mismas que causan m?s de 35.000 muertes anuales en Asia! (Debo apuntar que estos ofidios son los mismos que acaban con las plagas de ratas de las plantaciones que causan, por hambruna, muchos m?s muertos.) El "m?todo del desgarro" es habitual en sus modos de caza. Primero provocan una herida lacerante en la presa; despu?s, siguen su rastro de sangre hasta que pueden tragarla -entera, claro est?, puesto que carecen de dientes-. S?lo esas cobras y las gigantescas ratas pueden acabar con tama?a violencia.

Pero tambi?n estos cuchillos laterales son perniciosos para los ejemplares de su propia especie por los roces constantes que se sufren en un acuario. Del mismo modo, con el tiempo, se vuelven terriblemente territoriales y los ejemplares m?s desarrollados castigan sin piedad a los de menor tama?o. Un individuo que haya alcanzado 80-90 cm. de longitud debe ser mantenido s?lo. Creo, tambi?n, que no se hace necesario comentar la incompatibilidad de su enorme boca con el mantenimiento de otras especies.



Retomando el tema de su captura, a pesar de que ?sta ya ha sido restringida por su escasez (tema que abordaremos con mayor detalle m?s adelante) dir? que se trata de un hecho que hasta el momento ven?a siendo muy habitual y en gran n?mero debido a lo que llega a apreciarse su carne en los lugares por donde ha extendido sus bases: Vietnam, Tailandia (rep?blicas ya citadas), Kampuchea (Camboya) y Laos. Pero su carne, como la del Gigas, no s?lo resulta estimada por su riqueza gastron?mica sino, especialmente, por la cualidad esot?rica que vietnamitas y tailandeses le atribuyen; el que coma de su carnadura tendr? una larga y pr?spera vida.

A tal extremo llegan estas creencias que, con la llegada del mes de Abril, una ancestral fiesta tradicional de periodicidad anual se celebra en torno a ambos pangasius en las aguas del Mae Kong a su paso por Amphur Chiang Khong, en la provincia de Chiangrai (Tailandia). "Pla Buek" (Pangasionodon Gigas chevy) se convierte entonces en el centro de atenci?n de todos los pescadores y agricultores de la zona, un protagonismo que comparte en ocasiones con "Pla Thepa" (Pangasius Sanitwongsei). Se trata de la peligrosa captura por medio de m?todos tradicionales de estas bestias de agua dulce que luego despedazar?n y compartir?n entre todos.

Y es que estos hombres y mujeres pertenecientes a naciones cuyas rentas per capita pueden hallarse situadas en torno a las 10.000 extintas pesetas/mes ( aprox. 55'5 $ USA = 60'25 Euros ), son capaces de pagar la astron?mica cantidad de 500 Baht (alrededor de 1'20 Euros = doscientas pesetas = 1'10 $ USA ) por cada kilo de este sabroso y milagroso pez. (A esto hay que a?adir un dato fat?dico: las alt?simas tasas de paro hacen que dicha cifra fluct?e en gran medida de a?o en a?o y siempre a la baja.) Lo que s? debo comentar es que a pesar de todo Tailandia merece la pena ser visitada. Adem?s, estas gentes estar?an encantadas con la asistencia de cualquiera de vosotros a dicho ceremonial. Ya lo sab?is: el que de vosotros quiera formar parte de esta tradici?n no debe dudar que ser? recibido con los brazos abiertos..., a vosotros y a vuestras divisas, por supuesto.

(Nota: las fotograf?as y reproducciones art?sticas que se muestran en este art?culo corresponden a dos Pangasius Sanitwongsei de mi propiedad que a?n no pueden ser considerados m?s que ejemplares muy juveniles; tan s?lo miden 40 y 45 cm. Es por esa raz?n que por el momento no han desarrollado los mencionados "cuchillos" de las aletas pectorales en su totalidad aunque ya son muy apreciables en la aleta dorsal. En el futuro incluir? m?s fotos de estos animales para que pod?is observar la longitud que pueden alcanzar estas armas naturales, a veces tanto como el cuerpo del pez. No obstante he incluido una recreaci?n art?stica de un individuo adulto basada en la captura de un pescador tailand?s cuya fotograf?a cay? en mis manos por casualidad y que pod?is contemplar m?s arriba.)

Delicado:

Si alguien ha tratado de mantener alg?n ejemplar de la especie que nos concierne sabr? a que me refiero cuando afirmo que muy probablemente hablamos del pez m?s "estresable" y enfermizo de todos cuantos se puedan comercializar para acuariofilia. Pasa el d?a de susto en susto (nunca termina por reconocer a su due?o) estrell?ndose contra las paredes y adornos del acuario, provoc?ndose heridas inciso-contusas en los labios e incluso la muerte originada en un derrame cerebral o en un co?gulo. A veces puede suceder que sus fuertes golpes acaben con la rotura de los paneles de cristal del acuario siempre y cuando hayan alcanzado el peso adecuado como para conseguirlo. Estos mismos sustos les hace vivir en un clima de estr?s constante que expresan tornando su color de un negro intenso a un met?lico plateado o sucumbiendo v?ctimas de un infarto.

El cambio de coloraci?n es s?ntoma de haber comenzado a segregar una gran cantidad de mucosa que cubrir? sus cabezas y ojos lleg?ndoles a dejar ciegos de forma temporal o, en caso de no lograr su cura, de forma permanente con las previsibles consecuencias. Durante esta etapa dejar?n de comer y ser?n pasto de cualquier tipo de enfermedad, especialmente si son de origen bacteriano, aunque tambi?n el cultivo de hongos constituye una de sus "grandes pasiones": En su defensa hay que decir que tan r?pidamente como enferman (en dos o tres horas llegan al estado que puede contemplarse en la imagen que aparece a continuaci?n) as? tambi?n se regenerar?n.





Es, desgraciadamente, una de las especies que m?s sufre con el deterioro de la calidad del agua. Si la temperatura no se halla entre los 24 y 27 ? C, si el pH no se sit?a alrededor de 7 y si se permite que exista alg?n ligero rastro de nitritos en el agua (algo bastante normal para los h?bitos alimenticios de estos insaciables animales), no le quepa duda a nadie de que nuestro protagonista enfermar? irremediablemente. En estos casos se impone un cambio inmediato de agua del 40% asistido por la introducci?n en la misma de alg?n producto regenerador de la mucosa, bacterias nitrificantes y la provisi?n de un tratamiento a base de Acrilflavina (y no me pregunt?is por qu?, pero es lo ?nico que les hace efecto aunque en mayores dosis de las recomendadas por las instrucciones del medicamento). Y, para evitar el estr?s, no habr? m?s remedio que apagar el foco del acuario durante el mencionado cambio y un par de d?as a partir de ese momento. No se les deber? suministrar ning?n tipo de alimento mientras permanezcan enfermos porque lo rechazar?n; seguramente no volver?n a comer hasta pasada una semana.

Est? muy claro que no estoy escribiendo sobre una especie apta para ne?fitos o personas que dispongan de poco tiempo para la crianza de los pocos ejemplares juveniles que hoy en d?a pueden conseguirse en el mercado (a estas alturas del relato ya habr?is comprendido que se hace imposible la comercializaci?n de individuos considerados semi-adultos ya que sus medidas alcanzan el metro de longitud). Y no es apta para el tipo de aficionados que he mencionado tanto por las caracter?sticas apuntadas en un principio como por su r?pido crecimiento, por la necesidad de disponer de un acuario de 1.200 litros en adelante y, sobre todo, por su alta mortalidad. De hecho, si se quiere conseguir llegar a desarrollar un par de ellos hasta un tama?o m?s o menos "grande", ser? necesario adquirir al menos cinco ejemplares en total porque seguro que los tres restantes no llegan a pasar de los quince d?as o del mes de vida. Y eso con suerte, pues muchos ni siquiera consiguen adaptarse a su nuevo hogar por mucho cuidado y empe?o que se haya puesto en la tarea. (Debo recomendar el m?todo del goteo como ?nico medio v?lido para intentar conseguir dicha adaptaci?n aunque esta regla se deber?a aplicar a todas las especies de animales y, tambi?n de plantas.)

Otro problema a?adido lo constituye el hecho de que no se les pueda introducir en un gran acuario desde el primer d?a porque tambi?n se estresan y mueren. Necesitan ir pasando por acuarios de menor a mayor capacidad seg?n necesidades de crecimiento hasta que se les pueda introducir en un tanque de considerables dimensiones, algo parecido a lo que les sucede en libertad. Como ya he comentado, sus primeras evoluciones discurren en las aguas de peque?o calado de los arrozales. Lo l?gico -y lo digo por experiencia- es comenzar con un 100 litros (desde su estado larvario hasta que midan cuarenta cent?metros), trasladarlos a un 600 litros (hasta que midan el doble) y, a partir de ah?, un 1.200, un 3.000, etc.

?Aviso!: El Pangasius Sanitwongsei no detiene su crecimiento aunque se le quede peque?o el acuario, lo que inevitablemente concluir? con su muerte si no se remedia a tiempo.



Cuando un Pangasisus Sanitwongsei come, su
vientre llega a hincharse desproporcionadamente,
tal y como puede apreciarse en la ilustraci?n, aunque
su efectiva digesti?n es un prodigio de la naturaleza.


Como pod?is intuir, estos fascinantes animales se comercializan en pocas tiendas y en muy contadas ocasiones (a veces s?lo por encargo) pero a unos precios desorbitantes. Por ejemplo: para un individuo que se halle en estado casi larvario (cuatro o cinco cent?metros), los precios pueden alcanzar la bonita cifra de tres mil pesetas (alrededor de 17 $ USA). En cambio, si sus medidas alcanzan los 25 cm., estar?amos hablando de aproximadamente unas 40.000 pts. (cerca de 223 $ USA). Y, a partir de aqu?, lo que quieran pedirnos por ellos.

Y son tan caros por tres motivos diferentes:


Por su dif?cil y a veces mortal transporte. En virtud de su necesidad de consumir grandes cantidades de ox?geno y su proverbial tendencia a sufrir de estr?s, se requiere un embalaje especial confeccionado en corcho sint?tico blanco capaz de albergar a cinco individuos de unos 20 cm. Esta protecci?n cuesta 50.000 pts. (278 $ USA) y, desde luego, se la cobran a los propietarios de las tiendas y ellos a nosotros. Los m?s peque?os llegan en bolsas grandes con pocos ejemplares, lo que hace que ocupen mucho espacio en el avi?n de carga con el l?gico aumento de costes. Adem?s, su considerable mortalidad durante el traslado es muy alta. Los exportadores cuentan con ambos factores a la hora de marcar los precios.


Por su desconocida o imposible reproducci?n. Al contrario que el Pangasionodon Gigas, del cual se puede conocer su sexo, hecho que ha facilitado su reproducci?n asistida para lograr 20.000 nuevos ejemplares cada a?o, del Pangasius Sanitwongsei a?n no se ha conseguido discernir su dimorfismo sexual. La cuesti?n de que se halla estado comercializando un buen n?mero de peque?os ejemplares es algo que obedece al secreto profesional de las empresas tailandesas que lo comercializan. Algunos especialistas quieren pensar que seguramente hayan logrado reproducirlos de forma asistida, como al Gigas, aunque no se halla hecho p?blico.


Por la nueva condici?n de especie protegida que goza por parte de la Rep?blica Socialista del Vietnam debido a que est?n desapareciendo de sus r?os por las ya cl?sicas razones que todos pod?is imaginar y, tambi?n, por la... ??imposibilidad??... de conseguir su reproducci?n (al menos para los vietnamitas parece ser que es as?). De hecho, los pocos ejemplares que van a comercializarse a partir de ahora procedentes de este pa?s, adem?s de poder ser considerados como joyas rar?simas de incalculable valor acuari?filo, ser?n inasequibles al aficionado medio. Es m?s: muy probablemente suspender?n toda comercializaci?n, aunque parece obvio que la corrupta burocracia estatal no conseguir? impedir dicho comercio, tal y como viene ocurriendo con tantas y tantas especies en v?as de extinci?n de la Rep?blica Socialista. Lo cierto es que los propios bur?cratas son el principal problema con el que cualquier especie agonizante se puede topar all? y, si no, que se lo pregunten a las car?simas cobras que los generales del r?gimen degustan asadas en contra de sus propias leyes conservacionistas.


(Para descargo de los vietnamitas me siento en el deber de comentar que durante cientos de a?os la tradici?n obliga a comer muchos animales que nosotros, por diferencias gastron?micas y culturales, jam?s imaginar?amos poder hacerlo. Es dif?cil desarraigar las costumbres, ?verdad?. Pero tambi?n la medicina natural del pa?s hace uso de muchas especies en peligro de desaparici?n. En concreto, entre las que pueden desaparecer y las que no, hablamos de 1.860 variedades de plantas y m?s de 100 animales... Por todo ello no puedo evitar considerarme un tipo con suerte por haberme hecho con mis propios ejemplares antes de la prohibici?n, har? ya poco m?s de un a?o. Ahora podr?a conseguirlos igualmente pero a unos precios prohibitivos para mi modesta econom?a. ?En fin!: las leyes proteccionistas de ciertos pa?ses tan s?lo sirven para que algunos se enriquezcan cada vez m?s.)





Resumen de caracter?sticas y condiciones de mantenimiento:

Nombre: Pangasius Sanitwongsei
(H. M. Smith, 1931)
Origen: Vietnam.
Distribuci?n: Vietnam, Tailandia, Kampuchea (Camboya) y Laos.
Longitud y Peso: De 2?5 a 3 metros y de 250 a 300 kilogramos.
Acuario: Medidas seg?n tama?o del animal. Se aconseja comenzar con un 100 litros (hasta 40 cm.), pasar a un 600 (hasta el doble de tama?o) y continuar con un 1.200 e ir aumentando en virtud de sus necesidades. No detiene su crecimiento aunque se le quede peque?o el acuario, lo que le provocar? la muerte. Se recomienda no usar ning?n tipo de decoraci?n para dejar as? espacio libre para la nataci?n. Los cristales y la urna han de reforzarse para que no se fragmenten. Fijar y proteger bien todos los aparatos para evitar que se destruyan en una de sus embestidas. Filtrado externo con fuertes corrientes para desarrollar su musculaci?n. Imprescindible el uso de compresores de aire dado su gran consumo de ox?geno. Luz media. Cualquier ligero deterioro en las condiciones del agua les har? enfermar.

Nota: S?lo los ejemplares juveniles pueden ser mantenidos en acuario siempre y cuando se disponga de tiempo y mucha experiencia. Mejor en centros de exhibici?n.
Temperatura: De 24 a 27?C.
pH: Neutro.
Dureza: Agua ligeramente blanda.
Alimentaci?n: Ejemplares Juveniles:
Larvas, gambas, trozos de pescado.
Ejemplares Adultos:
Pescado y crust?ceos.
Nota: aceptan alimento congelado y se les puede acostumbrar a tomarlo liofilizado aunque resulte dif?cil conseguirlo.
Reproducci?n: Desconocida.
Compatibilidad: A partir de los 50 cm. es aconsejable un solo ejemplar por acuario dado la peligrosidad de sus p?as. Muy territoriales. Cualquier especie de menor tama?o ser? engullida.
Peligrosidad: Muy peligroso a partir del momento en que desarrollan sus p?as por completo (antes de medir un metro). Se deber? tener cuidado en el mantenimiento del acuario porque su tremenda rapidez les hace imprevisibles.


Por ?ltimo, me gustar?a concluir con un consejo: todas las especies de Pangasius entra?an una gran dificultad en su mantenimiento, incluso cuando nos referimos a las m?s peque?as y tambi?n m?s escasas, aquellas que no lograr?n medir m?s de 40 cm. Desde luego no son aptas, como ya he comentado en un par de ocasiones anteriores, para ne?fitos y aficionados que dispongan de poco tiempo. Es preferible optar siempre por otras especies de acuariofilia.
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