jueves, 22 de febrero de 2007
CURSO DE ACUARIO MARINO (1º parte)
FOTO DE UN POMACANTHUS
Muchos de los términos que vamos a ver ya los vimos en el anterior curso. Dichas explicaciones son perfectamente válidas para la acuariofilia marina. Por ello si no tienes experiencia ninguna en el mantenimiento de acuarios te invito a visitar primero el curso de acuariofilia de agua dulce donde encontrarás respuesta a términos como maduración del acuario, calidades del agua, ciclo del nitrógeno y un largo etcétera.
Antes de comenzar vamos a eliminar el tópico de que para disfrutar de un acuario marino hace falta ser químico. En la actualidad la técnica a avanzado de tal modo que los sistemas utilizados son muy fiables, sencillos de manejar y sus precios son cada vez más populares.
Por ello os animo a todos aquellos que queráis aventuraros en este fantástico hobby a que lo hagáis sin ningún temor o complejo. Eso si, los únicos requisitos que se exigen son la lectura y compresión de los principios básicos y la constancia en la realización de los mantenimientos.
Pertenece: Fins Dicho esto comenzaremos el curso hablando como es lógico del elemento que va a contener todo el tema: el acuario. Empezaremos por descartar aquellos acuarios montados con esquinas metálicas, incluidas el aluminio y el acero inoxidable. El agua de mar es corrosiva y por tanto su disolución en el tanque es altamente tóxica. Escogeremos mejor acuarios de vidrio cuyos cristales estén pegados con adhesivo de silicona que es total-mente inofensiva.
En relación a su tamaño nos servirá lo expuesto para la acuariofilia de agua dulce pero recalcando la fuerza con la que aseguro el contenido de la siguiente frase: El acuario cuanto más grande mejor. Cuanto mayor sea el volumen del tanque las desviaciones en los niveles acuáticos serán más fácilmente asimilables y corregidas por el propio tanque. Además por la propia densidad del agua los peces marinos requieren de muchísimo más espacio en proporción que las especies de agua dulce.
Una medida mínima de comienzo será la fijada en los 200 litros siendo incluso más recomendable acuarios por encima de los 300 litros de volumen. Sobre su ubicación aplicaremos las mismas reglas que en la acuariofilia de agua dulce. La ubicación idónea será aquella que permita con toda tranquilidad la observación del tanque y la realización de los mantenimientos. Fuera de lugares expuestos a la luz directa del son, sitios de paso y de corriente Puedes ampliar la información sobre la ubicación del tanque en este enlace Eligiendo el acuario y su futura ubicación.
El agua en la acuariofilia marina podremos decantarnos por la utilización de dos tipos de agua. Aquellas de procedencia natural o las aguas sintéticas. Las aguas naturales serán las recogidas directamente de una zona costera. Presenta la ventaja de contener todos los compuestos químicos necesarios disueltos en ella pero presenta graves riesgos de contaminación debido al deterioro de las zonas costeras.
Por el contrario las aguas sintéticas son aquellas aguas no marinas las cuales son transformadas al añadir aditivos y sales comerciales que varían su composición. Las características de esta agua es que resultan muy estables al poder generarlas siempre con igual composición al añadir mediciones exactas de aditivos.
La particularidad más importante del agua marina es su salinidad. En acuariofilia la llamaremos Densidad. La sal sintética se añadirá al agua en un recipiente de plástico a una temperatura cercana a los 25º C donde se disolverá aplicándole movimiento al agua. Después con la ayuda de un densímetro se regulara hasta alcanzar un valor de aproximadamente 1.022 gr. Por litro. Lógicamente si el valor obtenido por el densímetro fuera superior añadiremos agua dulce y si es inferior añadiremos sales.
En todos los acuarios ya sean del tipo que sea se produce cierto grado de evapora-ción del agua, normalmente causado por el calor emitido por las lámparas en la superficie del agua. Si en la acuariofilia de agua dulce distinguíamos el cambio de agua con la reposición de la evaporada, en acuariofilia marina debemos entender esta diferencia en mayor grado. Ello es debido a que el agua se evapora pero la salinidad permanece lo que produce un aumento de la densidad de sal disuelta en el agua que queda. Por esta causa todos los acuarios marinos deben de disponer de una tapa que disminuya esta evaporación.
El agua que se evapora se condensará en la tapa que no evitará totalmente su evaporación. Por ello a la hora de reponer la cantidad evaporada debemos realizarla con agua dulce.
Como hemos comentado a lo largo de esta breve introducción uno de los tipos de agua utilizables es la sintética. Es la que la mayoría de aficionados emplea. Para adecuarla al acuario deberemos de acostumbrarnos a añadir determinados compuestos que permitan mantener lo más constante posible el nivel de todos los parámetros. De ello dependerá la vida y el bienestar de nuestros animales, tanto de los peces como de otros seres vivos tales como invertebrados, algas y otros seres microscópicos.
En el siguiente capítulo del curso hablaremos en profundidad de estos elementos denominados elementos de traza así como de su empleo e importancia. Si tienes experiencia en la acuariofilia de agua dulce te resultarán familiares alguno de ellos como por ejemplo el calcio y magnesio entre otros, y otros no tanto como el estroncio o el yodo.


